Una escena que presencié hace unos años y quedó plasmada en un documento de mi PC
Estación Miserere. Un violinista musicaliza el histérico andar de la muchedumbre con una melodía similar. Combinación con línea C. Plaza Constitución. Gente en busca de un apenas. Tren hacia zona Sur. Diálogo entre un hombre viejo y un pibe que lo escucha y no lo entiende. Igual que yo que los observo.
Campera de corderoy marrón, camisa gris, pelo blanquecino, señala hacia la ventanilla:
- Eso, eso
Y después hacia sí mismo:
- Yo, yo
Después traza un recorrido con el dedo índice desde la punta de la cabeza hasta el estómago, a la vez que dice:
- Es verdad. Antes sí...ahora...
- Vos, ¿cuántos? Le pregunta al chico
- 20
- Mi hijo y mi hija igual. Antes sí...ahora...Yo, yo...Todos, eso, yo...
Cada tanto saca un reloj del bolsillo y murmura un “Es así” al mirar la hora.
El viejo también se estiraba el cuello de la camisa, como queriendo mostrar algo. Lo estiraba hacia un lado, hacia el otro, al tiempo que con las manos hacía un movimiento de desprecio acompañado de un “¡Bah!”
- Yo, yo...eso...todos...yo...
- Antes sí...ahora...