Charles Fourier es una por ejemplo, conocido por sus fantasías sexuales, los falansterios y todo eso. Hay otro tema que le preocupa, que es cómo usar las pasiones negativas, la vanidad, el deseo de ser más que los demás, incluso la maldad, la avaricia, ¿cómo utilizar eso? El tiene soluciones para todos estos temas. Hay un párrafo bastante divertido donde explica como utilizar el gusto de los niños por la mugre.
A veces da la impresión de una cierta locura, pero esto irrumpe de manera agradable entre la personas que imaginan una humanidad modificada y que reconstruyen la sociedad a través de una humanidad modificada, sin pensar en el muro dentro del cual esa modificación tiene que hacerse.
A lo mejor estoy diciendo cosas un poco deshilvanadas, discúlpenme, pero ya que estamos no es muy justo sonreír cuando se habla de Fourier y la cuestión de los falansterios. Es medio burlesco, por eso uno se ríe cuando lee todas estas teorías, pero el problema es real.
Se dio cuenta que con el fin de la aristocracia, del Antiguo Régimen por supuesto, lo que iba a cambiar, lo que se iba a modificar también era el matrimonio por conveniencia. Entonces llegó a la conclusión de que la infidelidad conyugal, que no era un problema en ese tiempo, se iba a convertir en una cuestión dramática que iba a provocar desdichas de gran importancia.
La solución utópica fue entonces imaginar que las personas son fieles. Fourier dice que no es posible. Entonces vamos a reacomodar un poco esto que no es un problema secundario. En realidad, lo que observamos actualmente es que las personas se casan a partir de un deseo sexual básicamente, entre otras cosas claro, pero cuando este deseo desaparece a las parejas no les va muy bien.
Las parejas tienen menos hijos, entonces la humanidad va desapareciendo, de a poco se va achicando, entonces no es un problema menor. No sé si en Argentina mantienen la tasa de natalidad...acá dicen que sí, que la tasa es bastante buena. Europa está achicándose demográficamente, para decirlo de una manera simple, y eso pasa porque no fueron resueltas estas cuestiones de moral sexual.
Bastante triste, ¿no? todo esto. Pero habría que leer un poco a Fourier, creo que valdría la pena. Y ya que estamos, y es lo último intelectual que voy a decir, el comienzo del siglo XIX francés es un período realmente brillante, bastante normal teniendo en cuenta que la Revolución Francesa fue un acontecimiento sin precedentes, donde todas las bases del antiguo sistema social se vinieron abajo, y hubo un esfuerzo intelectual para imaginar lo que podría dar nuevas bases a la sociedad.
Ese esfuerzo fue impresionante, Tocqueville, Comte, Fourier...el primero es magnífico, además escribe de una manera estupenda, en cambio Comte y Fourier a veces son medio ilegibles. Marx llegó un poco después, y se quedó con las apuestas que habían hecho otros, porque tenía fórmulas de choque, no muy profundas pero de choque, como “la religión es el opio de los pueblos” o “la filosofía sólo se conformó con describir al mundo, pero se trata de transformarlo”.
Es un autor más bien de fórmulas clave, sería un excelente publicitario actualmente. Pero la reducción a lo económico no funciona para nada. Fourier tuvo el mérito de haber planteado el problema de la conformación de la familia, Comte se preguntó si es posible que sobreviva una sociedad sin religión, que es una buena pregunta... Esos autores merecen una relectura, en cambio no tengo una gran estima por el siglo XX.
Creo que el nivel bajó mucho y estoy bastante contento de haber cambiado de siglo. También hay que reconocer a alguien como Balzac por ejemplo, que tuvo una suerte extraordinaria, porque llegó en el momento en que la sociedad se transformaba, pero además posiblemente sea el novelista mejor dotado.
Actualmente es menos interesante estar en Francia que en Rusia. Es una sociedad que evoluciona poco, entonces hago lo que puedo en las condiciones en las que estoy ubicado. Pero es cierto que algunos otros y yo mismo, hemos encontrado a la literatura francesa en un estado lamentable.
Hay que decir las cosas como son. En Francia hay una verdadera tendencia a volver actualmente hacia libros mas modestos, que no sean deprimentes, hay una vuelta a los buenos sentimientos. Yo no soy para nada cínico, soy un romántico evidentemente...pero a pesar de eso me doy cuenta de la parte mala y deprimente.
Desdichadamente, si se trata de saber si la literatura norteamericana merece dominar en Francia, diría que globalmente, salvo excepciones, sí. El nivel no es excepcional, pero... me parece que Céline le causó bastante daño a la literatura francesa. Tenía un estilo, como todo el mundo tiene un estilo, pero fue mucho en contra de las ideas, lo que es normal porque él no tenia ideas, y cuando las tuvo fueron bastante estúpidas como el antisemitismo y esas cosas.
Hay que decir también que el nivel de los periodistas es bastante malo en Francia. Cuando se les habla de estilo entienden Céline. Entonces claro, tienen poca cultura con respecto a todo esto. En realidad Céline tiene una forma de escritura que quiere hacerse notar, con puntuaciones visibles, con cosas extrañas, y eso le hizo bastante mal a la literatura francesa. Personalmente trato de escribir de una forma poco complicada y no más complicada que la frase que estoy tratando de armar.
Escribo un poco como se baja una cuesta en bicicleta, digamos. Hay que estar preparado para salirse de la ruta en cualquier momento, y para hacer pequeños movimientos y corregir la trayectoria sin salirse del camino.
En general creo que mis libros no son difíciles de leer, no implican una lectura penosa. En cambio los libros que están concebidos como una subida, uno no los termina de leer realmente.
Para terminar, voy a leer unos poemas, aquí Alan (Pauls) me va a ayudar:
Las golondrinas alzan el vuelo,
rozan las mareas y se elevan en espiral
en la tibieza de la atmósfera.
No hablan con los humanos,
porque los humanos se quedan pegados a la tierra.
Las golondrinas no son libres.
Están condicionadas por la repetición de su órbitas geométricas.
Modifican ligeramente el ángulo de incidencia de su alas
para describir espirales cada vez más abiertas
con respecto a los claros de la superficie terrestre.
En resumen, no hay ninguna enseñanza que extraer de las golondrinas.
A veces volvíamos juntos en coche,
sobre la llanura inmensa el sol poniente era enorme y rojo.
De repente, un rápido vuelo de golondrinas rayaba su superficie,
entonces tú te estremecías,
tus manos se crispaban sobre el volante forrado de piel.
Tantas cosas podían separarnos en esa época.
El recuerdo del mar
Una luz azulada se establece sobre la ciudad,
es tiempo de hacer nuestras apuestas.
El tráfico disminuye, todo se detiene,
la ciudad está tranquila.
Entre una niebla de plomo o del miedo en el fondo de nuestros ojos
caminamos hacia la ciudad, atravesamos la ciudad.
Cerca de los coches blindados la tropa de mendigos
como un charco de sombra,
se desliza retorciéndose en medio de los escombros.
Tu hermano forma parte de los mendigos.
Forma parte de los errantes.
No me olvido de tu hermano.
No me olvido del juego.
Compramos arroz en galerías cubiertas, rodeados por el odio.
La noche es incierta, la noche está casi roja.
A través de los años, en el fondo de mí
se mueve el recuerdo del mar.
Les leo esto porque podría haber seguido de una manera calma, misteriosa o precisa, pero me gustaría terminar así. Cuando uno lee en “La posibilidad de una isla” la escena del cumpleaños de Ester, es como que da calor, como que agita, porque fue muy fatigoso escribir eso, demandó una actividad muy intensa
Debo reconocer que, cuando era adolescente, leía de manera apasionada los libros en los que encontraba esa fiebre, ese ardor, como los de Dostoiesvsky, que son los que más me han marcado por cierto, y Pascal también.
Hay una energía nerviosa tremenda en esas obras, y yo también terminé haciendo eso, lo que no es sorprendente, aunque es cierto que es arriesgado y fatigoso.
La vida también es algo arriesgado. Uno vive y a lo mejor le parece que quiere otra cosa y se arriesga bastante. Hay muchas cosas con las cuales uno puede funcionar igual, pero a veces con eso no alcanza. Entonces hay que vivir también las cosas que uno quiere describir, para volver a caer en un estado de trance o algo parecido, en un estado de agitación o de calor y es justamente eso, agitación.
Si quisiera continuar ahora, tendría que hacer un poco de gimnasia o algo así.
(Alan Pauls le pregunta qué pasa con el cine en ese sentido, porque el autor se dedica al séptimo arte también) El cine no es un deporte para mí, la literatura es mucho más agotante.
Una vez fui fotografiado por un fotógrafo francés que retrata a muchos escritores, y me preguntó “¿por qué tantos escritores beben?” Le respondí que no es para buscar inspiración por cierto, sino por la misma razón por la que lo hacen los obreros, porque escribir es un trabajo de fuerza. Yo escribía poemas y no meditaba mucho sobre eso, ahora que escribo novelas creo que es cierto, que implica un trabajo de esfuerzo.
Ester me cansó de una manera que ustedes no pueden imaginar. Y tengo bastante mérito porque no la maté. Cuando un personaje me cansa, directamente lo liquido. Además me reprochan que siempre mato a las mujeres, lo que pasa que me cansan más las mujeres.
Pero no soy malo, me parece que los personajes me salen bastante bien y, a pesar de que no soy un escritor tan bueno como Dostoiesvsky, creo que mis mujeres me salen mejor. Me parece que a él las mujeres no le interesaban demasiado. A mí sí. Y es interesante porque sin esos personajes uno no llega a nada.
Yo sería incapaz de hacer una novela seria sobre la pasión del juego por ejemplo, porque no me interesan, me molestan los juegos de azar o por dinero, todo eso...
(Alan Pauls lo interrumpe para preguntarle porqué un escritor como él se empezó a dedicar al cine)
Es un dato poco conocido de mi personalidad, pero me gustan los paisajes, me apasionan. Hago fotos, me salen bastante bien, y pienso que las descripciones de paisajes en la literatura no son apasionantes. Yo de vez en cuando tengo algunas frases que me salen bien, pero en ese caso creo que es mejor hacer imágenes. Entonces hago cine por eso, para hacer imágenes.
Hice un cortometraje una vez, supuestamente erótico, y me salió bastante bien. No es tan erótico en realidad, aunque en algunos momentos sí. Hubo una desnudez virginal que me salió bastante bien, que de vez en cuando se convierte en una desnudez erótica...pero esto deberían decirlo mejor los italianos, porque hay una cultura pictórica en Italia donde hay desnudeces virginales y también desnudeces eróticas. Los franceses no entendieron nada de esa película.
Le podría gustar a algunos rusos más o menos cultos, hay un aspecto del cine ruso en estas cosas que hago que a lo mejor son un poco inquietantes me parece. Realmente hay algunas imágenes que yo deseaba hacer y por eso me lancé al cine.
Además, por ejemplo, hay campos de validez o de validación en lo que hace a las relaciones humanas y sobre todo a las amorosas, en las que el cine con respecto a la literatura no vale nada, porque no se le puede pedir mucho a un actor que no es humano, en cambio es increíble lo que se puede hacer con un personaje en la literatura.
Por ejemplo tomen un personaje célebre de la literatura novelesca como Iván Karamazov, y traten de ver lo que un actor, puede hacer con eso, cualquier actor. Al cabo de un cierto numero de páginas el trabajo se vuelve imposible para el actor. A la inversa, se puede tratar en la literatura el movimiento de las nubes, hay algunos resultados, pero en ese caso es mejor hacer imágenes. No es el mismo ámbito.
A mi no me gustan las películas psicológicas, prefiero las de ciencia ficción. (Alan Pauls le pregunta sobre el rodaje de “La posibilidad de una isla”) En esa película destaqué el aspecto de la ciencia ficción como anticipación, no hay tanta ciencia finalmente, no hay tecnología complicada, es una película anticipatoria.
(Alan Pauls le pregunta cómo hizo para trabajar con los actores no humanos, en referencia a lo que dijo antes al respecto Houellebecq) Es neohumano en el libro, entonces se usó un maquillaje que es bastante convincente, uno siente que hay una diferencia con un humano, creo que se parece bastante al libro, lo que uno se puede imaginar cuando lee al personaje no está lejos de lo que existe en al película.
Prima Veras
Hace 1 día


3 comentarios:
Hola !
No sé todavia lo que es un falansteris..me imagino falos en estero..no es una mala imagen para un domingo lluvioso.
Nunca leía al señor H. ( dificil transcrivir ahora su nombre entre tanto falo jaja)
Me parece más que interesante el tema, pero para variar me pongo un poco critica y digo:
si todos necesitan ser poligamos ni todos monogamos..c
ceo igual que la baja natalidad en Europa no pasa por el placer sexual en las parejas sino por la necesidad de las mujeres de tener su propia carrera, la dificultad de irse casa por los costos de los alquileres y el mundo que no sé yo si está más que para cuidar a los que nacen sin techo y no sé si nacen un sexo placentero o un sexo más bien necesario a falta de otros horizontes.
siempre la clasificación, el cuadradito que nos diga el porqué, la casita donde quedarse ..
Ahora quiero leer al señor H.
Gracias
Saludos
Si no me equivoco, los falansterios serían una especie de comunidad autosuficiente donde los seres humanos podrían desarrollar sus cualidades libremente, aunque la paradoja es que estaba todo regulado en esa "sociedad utópica", pero pensado para una vida cómoda y orientada al placer.
Si alguien me puede corregir es bienvenido porque yo tampoco sé mucho de esto...
Otra cosa: creo que más de uno se alarmaría (sobre todo si estudia en Filo o Socio)con esta frase de Houellebecq que para mí es muy acertada si se aplica a los "Marx(istas)" por más que sólo sea una provocación:
"Marx (...) tenía fórmulas de choque, no muy profundas pero de choque, como “la religión es el opio de los pueblos” o “la filosofía sólo se conformó con describir al mundo, pero se trata de transformarlo”.
Es un autor más bien de fórmulas clave, sería un excelente publicitario actualmente"
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